jueves, 4 de agosto de 2016
lunes, 30 de enero de 2012
Que dice una taza de Cafe?
No me considero científico, ni forense, ni nada que se le parezca, soy un buen tomador de café, que comparto mi pasión con Uds. Pero en el post de hoy, vamos a reconstruir la escena del crimen, de una taza del café espresso, CSI COFFEE me gustaría llamarlo.
Antes que nada, el error más común, es recibir una taza fría, es decir, una taza a temperatura ambiente, que no ha sido colocada en el calienta tazas de la máquina espresso. La temperatura de la taza, aunque no parezca, es demasiado importante. Una taza caliente, permite antes que nada que el café mantenga la temperatura y no se enfríe tan rápido, además la taza caliente permite que la crema del espresso sea más compacta y no se rompa. Y Por último, hace que la experiencia sea más agradable, el hecho de tomar un espresso en una taza fría, incluso llega a cambiarle el sabor.
Luego de esto, automáticamente mi instinto me lleva a oler el espresso. Una inhalación profunda, es en esa bocanada de aire, que descubro el tostado del café, el grano, lo más grave, si la preparación del espresso fue correcta. Si el olor es a quemado, pues no lo duden, el café se quemo en la extracción por la máquina espresso. No se purgó la máquina antes de la extracción, y pasó vapor de agua a la mezcla, cosa que le cambia totalmente el sabor. Otra cosa que pudiera estar pasando, es que no es la dosis de extracción adecuada, es decir, se uso por segunda vez la misma carga de café. Error garrafal.
EL olor del café debe ser a tostado, nunca a quemado. Debe oler a pan tostado, almendras, nueces, si el aroma no se asemeja, mis queridos amigos, sencillamente le quemaron el café.
Después de hacer mi labor de sabueso, forzosamente veo la crema. Y es ahí la verdadera decepción. Por lo general NO HAY CREMA en los espressos que nos sirven en cualquier lugar. Y de haberla, es poca, muy escasa (esto indica un tostado inadecuado, que se haya utilizado menos dosis de café de la que se debe, o q esté quemado el café). Es triste que en cualquier sitio no haya nadie con criterio a la hora de servir un espresso. Sencillamente sirven cualquier cosa que salga de la maquina y caiga en una taza. Hay veces que hay “buena” crema. Pero es de color marrón muy oscuro, y con algunos puntos en la superficie. Esto es el resultado de haber quemado el café en la extracción. EL color de la crema debe ser entra marrón y avellana, con vetas de colores más claros y más oscuros, y muy homogénea y compacta en la textura.
Pero la prueba de fuego, es cuando lo pruebo. El sabor a quemado es ineludible, fuerte e intenso. De nuevo, se confirma la mala extracción y mal manejo de la maquina espresso. Es casi aguado, siempre les he dicho que es imposible hacer un guayoyo con una máquina de café espresso. Están diseñadas para otro tipo de preparaciones. El sabor de un espresso, es una mezcla de ácido, amargo, dulce, astringente, debe tener cuerpo, consistencia y una textura aterciopelada.
Son pruebas que ponen a trabajar los sentidos inmediatamente.
Por último, después de haber terminado el espresso (o haber hecho el intento) lo que se espera que quede en la taza, es crema color avellana, por supuesto, algo más ligera ya que nos tomamos buena parte de ella. Es por esto que el espresso debe tomarse en tazas blancas, para poder ver y distinguir la calidad, color y textura de la crema. Lo habitual es conseguirnos muy poca crema desde que nos sirven el café, y menos aun cuando ya hemos finalizado de tomarlo.
Con esto, no pretendo sino despertar el barista en potencia que tenemos dentro, y exigir calidad a donde vayamos. No es justo tener que pagar por un mal café. Controlando un par de factores es posible tomarse un espresso perfecto.
Hasta la próxima
Café y Vida
miércoles, 5 de enero de 2011
El Molido del Cafe

El molido espresso es particularmente diferente de otro tipo de molido, es una textura parecida a la harina, la cual se adecúa a la capacidad de la máquina espresso para extraer el café. Si el molido es muy fino, entonces el agua cuela muy lento, por lo tanto sale el café lento, frío y amargo. Si es muy grueso, sale demasiado rápido, quemado y aguado. Es un balance perfecto entre molido, máquina espresso y dosis (cantidad de gramos) por cada café al igual que su tostado. Tiene que haber una armonía perfecta de estos factores, ya que un espresso, en tan sólo 30 segundos, debe sacar la mayor cantidad de sabor, aroma y crema posible. Es parte del trabajo del barista sacar un espresso perfecto con la miscela que se esté usando.
Un café medianamente molido es el tipo que conseguimos de manera comercial en supermercados y que se utiliza en grecas o en las máquinas de café americano (espero que ninguno de mis lectores tenga una de estas en casa). Es mucho más grueso que el molido espresso, su color es hasta diferente debido al molido, y aún se logran ver vetas de los granos tostados -digámoslo así-, puntos marrón claro, oscuro y ocre. Para este tipo de preparación no funciona un café molido muy fino, ya que pasaría demasiado polvo de café a la mezcla. Los poros de los filtros de estas máquinas son más gruesos, por lo tanto no “filtran” un café finamente molido. Si se usa un café demasiado grueso, sencillamente se pierde el encanto, y no pasa casi café. Aquí no hay que ser un barista experto en el tema, sino alguien con sentido común para entender cómo sacar buen café con estas cafeteras.
Luego, tenemos otro tipo de molido para usar en las prensas francesas. Aquí se necesita un café molido un poco más grueso que el comercial ya que, de igual forma, los poros de estos filtros son aún más gruesos que el de las grecas. Además, con este método, hacemos un café por infusión, que luego viene presionado. El café gruesamente molido en esta preparación es muy gustoso y aromático. Es cuestión de aprovechar la cafetera al máximo, un molido para cada preparación.
Para mi gusto, es muy desagradable que un café tenga borra en el fondo, sea espresso, guayoyo, hecho en greca o en prensa francesa. El único café que conozco que se toma con TODA la borra es el café tipo árabe, con cardamomo, y éste lleva otra preparación diferente a los demás. Se hierve agua con todo el café molido dentro y con cardamomo. Se sirve así, y luego viene la abuela árabe con la pañoleta en la cabeza a leerte la fortuna. Pero ya es una cuestión de cultura, ellos lo toman así y hemos aprendido nosotros también.
Los invito a que ensayen distintos molidos y hagan la prueba de cual funciona mejor según el tipo de cafetera que tienen. Personalmente sigo siendo un enamorado del espresso, aunque me preparé un guayoyo bien dulce mientras escribía esta nota. Se me enfrió pero que divino quedó, y lo mejor de todo: utilice el molido adecuado para que no me quedara polvo de café en el fondo de la taza.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Historias tras una maquina de cafe. Parte 4. Cafe que Enamora
Por eso se desinhiben y dan rienda suelta a sus sentimientos. ¿Saben lo complicado que es lograr que alguien quiera hablar de sus problemas con un espresso por delante? ¿O un capuccino? Pues sí, eso me ha pasado. Resulta que la gente frente a una taza de café caliente y humeante se transforma de manera SINCERA y CONSCIENTE, no enajenados por el alcohol. Preparando café he oído de todo: despechos, problemas familiares, entre otras historias. Es que saber que alguien te escucha, me hace sentir muy útil, aparte de agradecido.
He tenido experiencias de toda índole. He oído demasiados cuentos, divorcios, celebraciones, nacimientos de hijos, café para después de un entierro. Pero el café que más me ha dado trabajo, es cuando quiero enamorar a alguien. No vayan a creer que esto lo hago con todo el mundo, sino ese ALGUIEN especial.
Sí, demasiado difícil, aunque no lo parezca. Primero, tengo que lograr que ella se acerque a mi tienda, lograr que se siente en la barra, y después, prepararle algo que le guste: un corazón en el capuccino. Es un momento intenso, debo controlar todos los factores para que ese capuccino quede perfecto. Es una tarea extremadamente complicada.
La gran sorpresa: quedó marrón. ¡Claro es un capuccino! Pero ella me dice: “es que lo tomo tetero”. Pues más difícil la tarea todavía: tener que hacerle entender cómo se aprecia mejor un capuccino.
Con el tiempo, me confesó que le parecía extremadamente fuerte ese capuccino pero, por pena, lo tomaba así. Hasta que, de un día para otro, se acostumbró a esas pequeñas dosis excesivas (según su gusto) de café. Hoy en día, ya no puede volver a tomar un tetero. No existe esa palabra.
Me confiesa que, más que del café y el capuccino en sí, se enamoró de la pasión, del arte, de la cantidad de detalles al preparar ese café. Ella entendió y sintió el café igual que yo; y es lo que trato de transmitirles a ustedes en cada entrega.
Es difícil explicar por este medio todas las sensaciones y emociones que transmite un café. Ahora, cada vez que preparo un buen capuccino, es imposible no pensar en ella.
Un café, al igual que muchas bebidas y comidas, es una experiencia emocional. Evoca cantidad de recuerdos, sentimientos. Es más que agua que pasó por unos gramos de café molido. Es una manera de demostrar perfección. Es más que leche calentada en un recipiente de acero inoxidable, es una demostración de pasión
miércoles, 3 de noviembre de 2010
El Cafe con los 5 sentidos
VISTA. Los invito a ver un puño de café recién tostado, el brillo que tiene, esa apariencia húmeda, el color marrón intenso y las formas parejas de los granos. También me encanta ver el proceso de tostado en sí: ver como la máquina espresso trabaja mientras el café color marrón con vetas de tonos oscuros llena la taza. Ver la crema que deja en la taza blanca y perfecta; ver, después de haberlo tomado cómo queda la estela de la crema; y por último, ver la cara de satisfacción de la persona que lo probó mientras dice: “esto sí es un buen café”
OIDO. Aunque parezca el más difícil de entender en cuanto al café, creo que es uno de los que más disfruto. El sonido estridente del molino, el ruido de la máquina de espresso cuando termina de preparar el café, el sonido de las lancetas haciendo remolinos y calentando la leche para capuccino en la jarra de acero. El sonido casi imperceptible del goteo del café en la taza. El sonido de las tazas contra la barra de mármol y las cucharillas chocando. El sonido de cada quien cuando terminó de tomarse un espresso, el de la lengua en el paladar que acompaña la cara de satisfacción.
GUSTO. Evidentemente al ser el café una bebida, el gusto es el sentido más notorio a la hora de tomarlo. Ese sabor entre amargo, dulce, ácido y astringente que deja un buen café, es incomparable. Pero a mi parecer, el sabor que deja el primer espresso no se compara con el retrogusto que queda al rato de haberlo tomado. Esa conjunción perfecta de madera, avellanas, almendras, nueces y hasta frutas, es algo que te deja queriendo más. Esa sensación amarga que nunca cansa. Ese es el gusto que se siente cuando ves la cara de satisfacción de alguien, repasando la lengua por el paladar cuando se han tomado un buen café.
TACTO. Evidentemente, un café transmite temperatura. Pero no sólo calor, también puede ser un café frío, un choque total a lo que tenemos concebido, cosa que nos hacen ir más allá. Un buen espresso debe sentirse en su temperatura. Al acercar la taza a la boca sentir el labio grueso de la misma , sentir que se está vaciando y pesa menos, sentir que está espeso, cosa que llama a ver el color, el sabor, y el mismo color de la crema.
OLFATO. Por último, y no por haberlo olvidado, el olfato. Es impactante el olor del café recién molido: intenso. Es como los amaneceres: si esperas mucho te lo pierdes. Sólo es un instante; después de unos segundos, deja de estar recién molido. Es simplemente café. El olor casi quemado de un espresso no se compara a todo el olor que deja un café colao. Llena la casa, huele a familia, huele a Venezuela. Ese es el olor que nos retrocede a nuestra infancia y a miles de tradiciones.
Como barista, el ritual del café involucra más de un sentido y todos al mismo tiempo. Mientras los sentidos van tomando cada uno su respectivo lugar, aguardando para entrar en escena. Aguardando por esa explosión de aromas, olores, sensaciones, sonidos, texturas, temperaturas y sabores.
Los invito que la próxima vez que vayan a un tomarse un café en algún sitio, se paren frente a la máquina de espresso. Óiganla rugir, vean como baja la crema del café, huelan el café recién molido, toquen la taza y la cucharita, saboreen en plenitud (así este quemado) , y luego me cuentan si después de ese momento volverán a tomar café con un solo sentido
Una sensación plena, integral, de otro nivel
miércoles, 6 de octubre de 2010
La Magia de un Cafe espresso
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