los invito a leer mi libro Pasión por El Café. Editado por Libros El Nacional
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lunes, 30 de enero de 2012

Que dice una taza de Cafe?

rancilio01

No me considero científico, ni forense, ni nada que se le parezca, soy un buen tomador de café, que comparto mi pasión con Uds. Pero en el post de hoy, vamos a reconstruir la escena del crimen, de una taza del café espresso, CSI COFFEE me gustaría llamarlo.

Antes que nada, el error más común, es recibir una taza fría, es decir, una taza a temperatura ambiente, que no ha sido colocada en el calienta tazas de la máquina espresso. La temperatura de la taza, aunque no parezca, es demasiado importante. Una taza caliente, permite antes que nada que el café mantenga la temperatura y no se enfríe tan rápido, además la taza caliente permite que la crema del espresso sea más compacta y no se rompa. Y Por último, hace que la experiencia sea más agradable, el hecho de tomar un espresso en una taza fría, incluso llega a cambiarle el sabor.

Luego de esto, automáticamente mi instinto me lleva a oler el espresso. Una inhalación profunda, es en esa bocanada de aire, que descubro el tostado del café, el grano, lo más grave, si la preparación del espresso fue correcta. Si el olor es a quemado, pues no lo duden, el café se quemo en la extracción por la máquina espresso. No se purgó la máquina antes de la extracción, y pasó vapor de agua a la mezcla, cosa que le cambia totalmente el sabor. Otra cosa que pudiera estar pasando, es que no es la dosis de extracción adecuada, es decir, se uso por segunda vez la misma carga de café. Error garrafal.

EL olor del café debe ser a tostado, nunca a quemado. Debe oler a pan tostado, almendras, nueces, si el aroma no se asemeja, mis queridos amigos, sencillamente le quemaron el café.

Después de hacer mi labor de sabueso, forzosamente veo la crema. Y es ahí la verdadera decepción. Por lo general NO HAY CREMA en los espressos que nos sirven en cualquier lugar. Y de haberla, es poca, muy escasa (esto indica un tostado inadecuado, que se haya utilizado menos dosis de café de la que se debe, o q esté quemado el café). Es triste que en cualquier sitio no haya nadie con criterio a la hora de servir un espresso. Sencillamente sirven cualquier cosa que salga de la maquina y caiga en una taza. Hay veces que hay “buena” crema. Pero es de color marrón muy oscuro, y con algunos puntos en la superficie. Esto es el resultado de haber quemado el café en la extracción. EL color de la crema debe ser entra marrón y avellana, con vetas de colores más claros y más oscuros, y muy homogénea y compacta en la textura.

Pero la prueba de fuego, es cuando lo pruebo. El sabor a quemado es ineludible, fuerte e intenso. De nuevo, se confirma la mala extracción y mal manejo de la maquina espresso. Es casi aguado, siempre les he dicho que es imposible hacer un guayoyo con una máquina de café espresso. Están diseñadas para otro tipo de preparaciones. El sabor de un espresso, es una mezcla de ácido, amargo, dulce, astringente, debe tener cuerpo, consistencia y una textura aterciopelada.

Son pruebas que ponen a trabajar los sentidos inmediatamente.

Por último, después de haber terminado el espresso (o haber hecho el intento) lo que se espera que quede en la taza, es crema color avellana, por supuesto, algo más ligera ya que nos tomamos buena parte de ella. Es por esto que el espresso debe tomarse en tazas blancas, para poder ver y distinguir la calidad, color y textura de la crema. Lo habitual es conseguirnos muy poca crema desde que nos sirven el café, y menos aun cuando ya hemos finalizado de tomarlo.

Con esto, no pretendo sino despertar el barista en potencia que tenemos dentro, y exigir calidad a donde vayamos. No es justo tener que pagar por un mal café. Controlando un par de factores es posible tomarse un espresso perfecto.

Hasta la próxima

Café y Vida

miércoles, 5 de enero de 2011

El Molido del Cafe


En artículos anteriores de las condiciones para un buen espresso y una de ellas era el el molido. En esta oportunidad vamos a generalizar el tema, y hablaremos sobre el molido con TODO TIPO DE CAFÉ.


El molido espresso es particularmente diferente de otro tipo de molido, es una textura parecida a la harina, la cual se adecúa a la capacidad de la máquina espresso para extraer el café. Si el molido es muy fino, entonces el agua cuela muy lento, por lo tanto sale el café lento, frío y amargo. Si es muy grueso, sale demasiado rápido, quemado y aguado. Es un balance perfecto entre molido, máquina espresso y dosis (cantidad de gramos) por cada café al igual que su tostado. Tiene que haber una armonía perfecta de estos factores, ya que un espresso, en tan sólo 30 segundos, debe sacar la mayor cantidad de sabor, aroma y crema posible. Es parte del trabajo del barista sacar un espresso perfecto con la miscela que se esté usando.


Un café medianamente molido es el tipo que conseguimos de manera comercial en supermercados y que se utiliza en grecas o en las máquinas de café americano (espero que ninguno de mis lectores tenga una de estas en casa). Es mucho más grueso que el molido espresso, su color es hasta diferente debido al molido, y aún se logran ver vetas de los granos tostados -digámoslo así-, puntos marrón claro, oscuro y ocre. Para este tipo de preparación no funciona un café molido muy fino, ya que pasaría demasiado polvo de café a la mezcla. Los poros de los filtros de estas máquinas son más gruesos, por lo tanto no “filtran” un café finamente molido. Si se usa un café demasiado grueso, sencillamente se pierde el encanto, y no pasa casi café. Aquí no hay que ser un barista experto en el tema, sino alguien con sentido común para entender cómo sacar buen café con estas cafeteras.

Luego, tenemos otro tipo de molido para usar en las prensas francesas. Aquí se necesita un café molido un poco más grueso que el comercial ya que, de igual forma, los poros de estos filtros son aún más gruesos que el de las grecas. Además, con este método, hacemos un café por infusión, que luego viene presionado. El café gruesamente molido en esta preparación es muy gustoso y aromático. Es cuestión de aprovechar la cafetera al máximo, un molido para cada preparación.

Para mi gusto, es muy desagradable que un café tenga borra en el fondo, sea espresso, guayoyo, hecho en greca o en prensa francesa. El único café que conozco que se toma con TODA la borra es el café tipo árabe, con cardamomo, y éste lleva otra preparación diferente a los demás. Se hierve agua con todo el café molido dentro y con cardamomo. Se sirve así, y luego viene la abuela árabe con la pañoleta en la cabeza a leerte la fortuna. Pero ya es una cuestión de cultura, ellos lo toman así y hemos aprendido nosotros también.

Los invito a que ensayen distintos molidos y hagan la prueba de cual funciona mejor según el tipo de cafetera que tienen. Personalmente sigo siendo un enamorado del espresso, aunque me preparé un guayoyo bien dulce mientras escribía esta nota. Se me enfrió pero que divino quedó, y lo mejor de todo: utilice el molido adecuado para que no me quedara polvo de café en el fondo de la taza.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Historias tras una maquina de cafe. Parte 4. Cafe que Enamora

He llegado a la conclusión que, como barista, mi función llega a ser más importante que la de un barman. El barman atiende gente, hasta altas horas de la noche, bajo efectos del alcohol.
Por eso se desinhiben y dan rienda suelta a sus sentimientos. ¿Saben lo complicado que es lograr que alguien quiera hablar de sus problemas con un espresso por delante? ¿O un capuccino? Pues sí, eso me ha pasado. Resulta que la gente frente a una taza de café caliente y humeante se transforma de manera SINCERA y CONSCIENTE, no enajenados por el alcohol. Preparando café he oído de todo: despechos, problemas familiares, entre otras historias. Es que saber que alguien te escucha, me hace sentir muy útil, aparte de agradecido.
He tenido experiencias de toda índole. He oído demasiados cuentos, divorcios, celebraciones, nacimientos de hijos, café para después de un entierro. Pero el café que más me ha dado trabajo, es cuando quiero enamorar a alguien. No vayan a creer que esto lo hago con todo el mundo, sino ese ALGUIEN especial.
Sí, demasiado difícil, aunque no lo parezca. Primero, tengo que lograr que ella se acerque a mi tienda, lograr que se siente en la barra, y después, prepararle algo que le guste: un corazón en el capuccino. Es un momento intenso, debo controlar todos los factores para que ese capuccino quede perfecto. Es una tarea extremadamente complicada.
La gran sorpresa: quedó marrón. ¡Claro es un capuccino! Pero ella me dice: “es que lo tomo tetero”. Pues más difícil la tarea todavía: tener que hacerle entender cómo se aprecia mejor un capuccino.
Con el tiempo, me confesó que le parecía extremadamente fuerte ese capuccino pero, por pena, lo tomaba así. Hasta que, de un día para otro, se acostumbró a esas pequeñas dosis excesivas (según su gusto) de café. Hoy en día, ya no puede volver a tomar un tetero. No existe esa palabra.
Me confiesa que, más que del café y el capuccino en sí, se enamoró de la pasión, del arte, de la cantidad de detalles al preparar ese café. Ella entendió y sintió el café igual que yo; y es lo que trato de transmitirles a ustedes en cada entrega.
Es difícil explicar por este medio todas las sensaciones y emociones que transmite un café. Ahora, cada vez que preparo un buen capuccino, es imposible no pensar en ella.
Un café, al igual que muchas bebidas y comidas, es una experiencia emocional. Evoca cantidad de recuerdos, sentimientos. Es más que agua que pasó por unos gramos de café molido. Es una manera de demostrar perfección. Es más que leche calentada en un recipiente de acero inoxidable, es una demostración de pasión

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El Cafe con los 5 sentidos

Es difícil para mí definir cuál de los 5 sentidos es más importante a la hora del ritual del café. Son miles de procesos que involucran, de una manera integral, todos nuestros sistemas. No me considero una persona con capacidades sensoriales avanzadas, pero voy a tratar de explicarles cómo actúan mis 5 sentidos a la hora del café. Sin pretender que éste sea un orden perfecto, comenzaré al azar, ya que todos se involucran al mismo tiempo.
 
VISTA. Los invito a ver un puño de café recién tostado, el brillo que tiene, esa apariencia húmeda, el color marrón intenso y las formas parejas de los granos. También me encanta ver el proceso de tostado en sí: ver como la máquina espresso trabaja mientras el café color marrón con vetas de tonos oscuros llena la taza. Ver la crema que deja en la taza blanca y perfecta; ver, después de haberlo tomado cómo queda la estela de la crema; y por último, ver la cara de satisfacción de la persona que lo probó mientras dice: “esto sí es un buen café”

OIDO. Aunque parezca el más difícil de entender en cuanto al café, creo que es uno de los que más disfruto. El sonido estridente del molino, el ruido de la máquina de espresso cuando termina de preparar el café, el sonido de las lancetas haciendo remolinos y calentando la leche para capuccino en la jarra de acero. El sonido casi imperceptible del goteo del café en la taza. El sonido de las tazas contra la barra de mármol y las cucharillas chocando. El sonido de cada quien cuando terminó de tomarse un espresso, el de la lengua en el paladar que acompaña la cara de satisfacción.

GUSTO. Evidentemente al ser el café una bebida, el gusto es el sentido más notorio a la hora de tomarlo. Ese sabor entre amargo, dulce, ácido y astringente que deja un buen café, es incomparable. Pero a mi parecer, el sabor que deja el primer espresso no se compara con el retrogusto que queda al rato de haberlo tomado. Esa conjunción perfecta de madera, avellanas, almendras, nueces y hasta frutas, es algo que te deja queriendo más. Esa sensación amarga que nunca cansa. Ese es el gusto que se siente cuando ves la cara de satisfacción de alguien, repasando la lengua por el paladar cuando se han tomado un buen café.

TACTO. Evidentemente, un café transmite temperatura. Pero no sólo calor, también puede ser un café frío, un choque total a lo que tenemos concebido, cosa que nos hacen ir más allá. Un buen espresso debe sentirse en su temperatura. Al acercar la taza a la boca sentir el labio grueso de la misma , sentir que se está vaciando y pesa menos, sentir que está espeso, cosa que llama a ver el color, el sabor, y el mismo color de la crema.

OLFATO. Por último, y no por haberlo olvidado, el olfato. Es impactante el olor del café recién molido: intenso. Es como los amaneceres: si esperas mucho te lo pierdes. Sólo es un instante; después de unos segundos, deja de estar recién molido. Es simplemente café. El olor casi quemado de un espresso no se compara a todo el olor que deja un café colao. Llena la casa, huele a familia, huele a Venezuela. Ese es el olor que nos retrocede a nuestra infancia y a miles de tradiciones.

Como barista, el ritual del café involucra más de un sentido y todos al mismo tiempo. Mientras los sentidos van tomando cada uno su respectivo lugar, aguardando para entrar en escena. Aguardando por esa explosión de aromas, olores, sensaciones, sonidos, texturas, temperaturas y sabores.
Los invito que la próxima vez que vayan a un tomarse un café en algún sitio, se paren frente a la máquina de espresso. Óiganla rugir, vean como baja la crema del café, huelan el café recién molido, toquen la taza y la cucharita, saboreen en plenitud (así este quemado) , y luego me cuentan si después de ese momento volverán a tomar café con un solo sentido
Una sensación plena, integral, de otro nivel

miércoles, 6 de octubre de 2010

La Magia de un Cafe espresso

Este artículo lo escribi ayer para El Gpourmet Urbano, se los remito a Uds.

Todos, alguna vez en la vida, hemos asistido a catas de vino, prosecco, champagne, whisky, ron, incluso una vez me llevaron a una de agua mineral. Me parece súper interesante saber cómo cada producto, lleva su propio protocolo, manera de prepararlo y servirlo.
El café, no se queda atrás, hay tanto detalles, tantas condiciones que controlar para un buen café espresso, que de verdad vale la pena tomar estas líneas para disfrutar de eso.
En Italia, el espresso, ya es parte de la cultura, hablar de café, va directamente relacionado a hablar de tradición italiana. El bar italiano (que contrariamente a lo que pensamos, no es un expendio de licores) es un sitio para tomar café, un sitio para pasar caminando, entrar, pedir UN CAFFE PER PIACERE, sorber ese café cremoso recién preparado, y seguir en la cotidianidad. Es un sitio de encuentro, un sitio que te detiene en el tiempo por unos segundos, el sonido ensordecedor de centenares de tazas golpeando sobre el tope de mármol de la barra. Las cucharillas haciendo su trabajo con el azúcar, el sonido estridente de los molinos de café en funcionamiento, las maquinas de café espresso respirando y sacando café tras café. El sonido de las lancetas montando la leche. Pero también es un sitio donde el aroma de café recién molido es mágico. Pensar que de ese grano perfectamente tostado, sale una bebida tan densa como el espresso, es mágico. Tal vez lo más emocionante de un bar italiano, es que el mundo se detiene, las tertulias mezcladas con el ruido de las tazas, no te permiten sino centrarte en tu espresso, tómalo y sigues. Es parte del día a día.
Hable casi con añoranza de los bares italianos, trabajo una temporada en un bar en milan, y de verdad que la exigencia es tremenda, puntualidad, vestimenta, pero más que nada, la calidad del producto. En una mañana de semana, desde las 7 de la mañana, hasta las 11, preparábamos no menos de 350 caffe, entre capuccinos, espressos y macchiatos. Una locura. El lenguaje entre nosotros eran solo gritos, ya que no nos oíamos por el sonido de los molinos trabajando constantemente.  Café y más café. La máquina SPAZZIALE que teníamos jamás se quejaba, siempre impecable.
Y fue precisamente allí, que aprendí que cuando quieres que alguien aprecie bien tu espresso, debes servir primero un vaso de agua con gas, para lavar el paladar, prueben hacer esto. Vale la pena.
Todos en Italia tienen su bar favorito, bien sea porque les queda de pasada, o porque usan la marca de café más les agrada, porque ellos mismos tuestan su propio café, porque lo preparan excelente,  porque tienen buenos cornetos, o sencillamente, porque les gusta el trabajo del barista que les sirve el café. Muchos bares se las ingenian para crear fidelidad y retorno del cliente, algunos diseñan tarjetas prepagadas de combos de desayuno, el típico corneto con un café. Otros ofrecen algo de comida diferente y preparan sus propios dulces, y los más humildes, y honestos, sencillamente se dedican a preparar buen café.
El término barista, surge precisamente de ahí, el que maneja el bar. El encargado de hacerte un buen caffe. Un buen capuccino, y otras bebidas relacionadas al café. Y Yo, como barista, quiero compartir con todo el público de El Gourmet Urbano, las condiciones para un espresso perfecto.
Según en ISTITUTO NAZIONALE ESPRESSO ITALIANO, un espresso CERTIFICADO, debe ser de 25ml, coronado con una crema consistente y fina entre color avellana y marrón oscuro, y con muchos reflejos brillantes. El aroma debe ser rico, e intenso de flores, fruta, chocolate y pan tostado. Debe tener mucho cuerpo y suavidad aterciopelada en boca, y un balance entre ácido y amargo. Jamás astringente.
El concepto básico de una máquina de café espresso, es mucha presión, en poco tiempo, es por eso que la máquina debe estar bien calibrada, sin pérdida de presión ni de agua. Y ajustada a la temperatura correcta. Es parte del trabajo de un barista. Operar la máquina. Seleccionar el grano, molerlo. Hay otros tipos de extracción de café, por gravedad, goteo, etc. Pero el método espresso, es el más rápido, por eso espresso, y el que más aprovecha la textura y color del café.
Comenzando desde el grano, necesitamos un grano maduro, jamás granos verdes, ya que estos hacen de la “miscela” una mezcla muy acida. Los granos deben de ser uniformes unos con respecto a los otros. Y el tostado, debe hacerse de una manera lenta, no más de 14 minutos. Como resultado, al grano se le saca la esencia y el brillo necesario, cosa que redunda en la crema del espresso. Un café tostado “claro” no tiene tanto potencial para un espresso, es mejor para una prensa francesa, o una greca.
Segundo paso, el molido. Lo recomendable es el café recién molido, recordemos que es un producto de la naturaleza, está vivo, sigue respirando,emanando co2, y al estar recién molido, se aprovechan todos sus aromas y propiedades. La textura del café molido para espresso, debe parecer harina, lo más fino posible. Tampoco hay que exagerar, porque después la máquina de espresso trabaja forzada, y quema el café, o bien sale frio. El grado de molienda lo determina el barista, ya que no todos los molinos trabajan igual. Y  hay que hacer un match entre la máquina, molino, y hombre. Hoy en día hay gran variedad de molinos, de todas las marcas, aunque generalmente los fabricantes de cafeteras también desarrollan su línea de molinos. Hay unos con una membrana automática que se activa cada vez que baja la cantidad de café molido en el depósito. Esto permite que en un ambiente muy estresante de un bar, el barista solo se dedique a preparar café y no debe estar pendiente de la reserva de café molido. Hay modelos más tradicionales para la casa, el clásico de manivelas, y hoy en día, hay unos de aspas, que hacen un buen trabajo para pequeñas dosis de café.
La dosis ideal para cada espresso, es de entre 6 a 8 gramos por servicio de espresso. Yo particularmente, uso la media, 7 gramos por cada espresso. Esto lo determina cada barista de acuerdo al molino y la potencia de la maquina. Al igual que los expertos enólogos, hay que confiar en el gusto del barista, para saber si prepara un buen café. Y si te gusta ese café, te haces fiel a ese sabor. Este café debe extraerse por no más de 25 segundos. Más de allí, pasa demasiada agua a la preparación, y menos de eso, no se saca la crema deseada. Si el café está molido muy finito, pues el agua corre muy lentamente, sale el café demasiado lento, y frio. Por el contrario si está demasiado grueso, el agua corre muy rápido, con lo cual, no se le extrae crema, y sale un café demasiado aguado. Para cada tipo de cafe hay una molienda y un nivel de tostado adecuado.
También es importante la presión que se le dé al café una vez que está en el filtro, un proceso de “tamponaggio” (compactación), con una prensita ideada del tamaño del filtro, de manera que el café quede uniforme y bien presionado. Debe estar bien compacto, para que el agua corra uniformemente. Yo uso una de acero, muy pesada, que demás, te da seguridad de que queda perfecto.
Algo importante, la borra se usa UNA SOLA VEZ, es pecado reutlizarla, primero, ya no es café molido, es otra cosa lo queda en el filtro de la cafetera, por lo tanto, no hay manera que salga otro espresso. A más de uno le habrán servido un café de “segunda mano”, ya que los locales comerciales deben de sacar provecho lo más posible, pero aquí no estamos para sacar costos, sino para hablar de calidad. Del deber ser, de un buen café.
En una maquina de café espresso, es IMPOSIBLE, preparar un guayoyo, no queda bien, y un buen guayoyo, necesita de otras técnicas, de las que hablaremos en otra oportunidad.
Los invito a tomar un espresso en cualquier sitio, y verán, que muy pocas veces, la crema del café es uniforme, si es que hay presencia de crema. Normalmente te sirven algo de color oscuro que creen que es café, y que espresso significa cerrero, un café muy cargado. Esto pasa, porque el barista, o el adolescente que tienen tras la barra, está quemando el café, paso demasiado vapor de agua, no purgo la maquina, reutilizó la borra del café, y por ultimo, sip, están usando café mal tostado y mal molido. Es tan sencillo, pero no le dan importancia.
Otro factor vital, es la calidad del agua, la misma debe de ser filtrada de la mayor pureza posible. No solo que le altera el sabor al café, sino que además el agua trae ciertas impurezas, como el cal, que al hacer contacto con las tuberías calientes de la caldera y el grupo de la máquina, se quedan adheridas a las paredes, provocando que merme la cantidad y la calidad del agua que pasa al café. Este factor se corrige colocando unos filtros especiales a la entrada hidráulica del agua (en caso de maquinas industriales) o colocando unas pastillas que remueven el cal (esto para las maquinas que podemos tener en casa, es un ablandador basado en resina de intercambio iónico que puede ser regenerado generalmente con cloruro de sodio)
Por su parte, el agua de la caldera en la maquina, jamás debe estar hirviendo, por lo general tienen una resistencia que no permite que supere la temperatura ideal de entre 80 y 90 grados C. Mas de esa temperatura, el café sale quemado y menos de eso, sale frio ya que el agua pierde inmediatamente presión al salir.
Por lo general, el primer café del día no es precisamente el mejor. La maquina necesita su puesta a punto, la temperatura ideal, que la presión recorra toda la máquina, y después de sacar varios café, llego el momento de tomar la primera taza. Estos son trucos que uno como apasionado aprende de la práctica pero si el dueño del local, te ve botando 5 espressos diarios, te metes en tremendo problema. En Italia es súper común, ¿y quieren un secreto? Con esos café que salieron un poco malos, de prueba, los metes en hieleras, y haces cubitos de café. Esto servirá para preparaciones tipo frapuccino. Una receta interesante y refrescante, que tengo pendiente de compartir con Uds.
Y hablando de taza, la misma debe ser de cerámica, labio grueso, y debe estar caliente, esto ayuda a mantener la temperatura del café, además que hace más agradable la sensación. Las maquinas espresso de hoy día, desde la más pequeña a la más grande, tienen un calienta tazas en la parte superior, que facilita mucho las cosas. Si no lo tienen disponible, les aconsejo verter un poco de agua caliente en las tazas, esperar unos segundos, descartar el agua, y secar la taza. Así que solucionado el tema de la taza y ya está lista para recibir el espresso. Es una dupla que debe tratarse con respeto, lo mismo que una buena copa de cristal para el vino. Hoy en día hay tazas que están hechas con materiales aislantes, de manera que por dentro mantienen la temperatura, y por fuera, no te quemas.
Hay muchas formas de tazas, desde las más decoradas, adornadas y diseñadas por renombradas figuras de la arquitectura universal, pero lo mejor de la taza, es lo que lleva por dentro. Particularmente soy un coleccionista empedernido de tazas, desde mi equipo favorito di calcio, hasta algunas con labios de oro, cada vez que viajo lleno las maletas con tazas espectaculares; pero estoy claro que con esas, no me tomo un buen café. Prefiero las mías alargadas blancas, que además, las blancas son las que te permiten ver el color de la crema y la textura. Cuando terminas de tomarlo, debe quedar la taza completamente teñida de crema color avellana. Eso es indicio de que por ahí paso un buen café. Y los invito a experimentar, el tiempo que tarda en desaparecer la crema de esa taza. Prácticamente  nunca, solo necesita lavarse para que se vaya. Otro sinónimo de que por allí pasó un buen espresso.
En cuanto a cómo tomarlo, es un pecado capital tomar un espresso con azúcar, si está bien preparado, por un buen barista, y es un buen café. Debe tomarse SOLO, sin azúcar, nada que le moleste el balance perfecto a la “miscela”. Un café de calidad, no debe resultar amargo, ni acido, ni dulce. Debe tener un equilibrio perfecto. Comprendo que para muchos, esta idea les puede resultar una agresión grave al paladar. Es cuestión de costumbre, hay que intentarlo, es la única manera de sentir la complejidad del tostado, de la madurez del grano, y la mano del barista.
Una vez que se acostumbren a tomar un buen espresso sin azúcar, la tarea es más fácil, además que el retrogusto que deja, es impresionante. Un café bien tostado, bien molido y perfectamente preparado, te deja un sabor en todo el paladra, después de un par de horas. Para mi, es algo adictivo, no hay nada que supere el impacto de un buen espresso. He llegado a tomarme hasta 15 espressos diarios. Es mi favorito, es el que me hace soñar, además, que es la base de cualquier preparación de un barista. Para capucinos, machiatos, caffe freddo. En fin, hay una ciencia detrás del espresso.
Ya perdí la cuenta de la cantidad de detalles para poder decir que tomamos un espresso certificado, y como yo digo siempre, entendiendo un par de cosas, y con una noción mínima, pues no es gran ciencia. Solo pretendo que seamos exigentes con los locales donde tomamos café, que se cumplan las normas, que a la larga redundan en calidad y buen servicio.
Deberíamos trabajar, todos los apasionados del café, para que en cualquier local que vayamos, nos sirvan un espresso certificado, que no esté quemado, que no esté acido. Es algo tan sencillo, y mira que cualquier local tiene una maquina espresso, que vale una millonada, pero no la saben aprovechar.
El ideal sería que todos los amantes del café, tuviéramos una cafetera espresso en la casa, con un molinillo, y comprar café en granos. Evidentemente, ya es cuestión de presupuesto, muchas veces optamos por una prensa francesa a cambio de una espresso, y compramos café molido para sustituir el molinillo. Pero hay maneras de tomar buen café en casa, sin mucha inversión económica.
Las grecas son buenas cafeteras, lo mismos que las prensas francesas, y como estas no tienen vaporizador, fácil, opción uno, te compras estos aparaticos a baterías para batir la leche, uno que tiene aspas. O más fácil aún, metes la leche en la batidora. Sale CANTIDADES INDUSTRIALES de espuma, así que no hay excusa para no tomar buen café. Salud y vida, ese es mi lema para brindar con café.
Hasta la próxima

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