los invito a leer mi libro Pasión por El Café. Editado por Libros El Nacional
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miércoles, 3 de noviembre de 2010

El Cafe con los 5 sentidos

Es difícil para mí definir cuál de los 5 sentidos es más importante a la hora del ritual del café. Son miles de procesos que involucran, de una manera integral, todos nuestros sistemas. No me considero una persona con capacidades sensoriales avanzadas, pero voy a tratar de explicarles cómo actúan mis 5 sentidos a la hora del café. Sin pretender que éste sea un orden perfecto, comenzaré al azar, ya que todos se involucran al mismo tiempo.
 
VISTA. Los invito a ver un puño de café recién tostado, el brillo que tiene, esa apariencia húmeda, el color marrón intenso y las formas parejas de los granos. También me encanta ver el proceso de tostado en sí: ver como la máquina espresso trabaja mientras el café color marrón con vetas de tonos oscuros llena la taza. Ver la crema que deja en la taza blanca y perfecta; ver, después de haberlo tomado cómo queda la estela de la crema; y por último, ver la cara de satisfacción de la persona que lo probó mientras dice: “esto sí es un buen café”

OIDO. Aunque parezca el más difícil de entender en cuanto al café, creo que es uno de los que más disfruto. El sonido estridente del molino, el ruido de la máquina de espresso cuando termina de preparar el café, el sonido de las lancetas haciendo remolinos y calentando la leche para capuccino en la jarra de acero. El sonido casi imperceptible del goteo del café en la taza. El sonido de las tazas contra la barra de mármol y las cucharillas chocando. El sonido de cada quien cuando terminó de tomarse un espresso, el de la lengua en el paladar que acompaña la cara de satisfacción.

GUSTO. Evidentemente al ser el café una bebida, el gusto es el sentido más notorio a la hora de tomarlo. Ese sabor entre amargo, dulce, ácido y astringente que deja un buen café, es incomparable. Pero a mi parecer, el sabor que deja el primer espresso no se compara con el retrogusto que queda al rato de haberlo tomado. Esa conjunción perfecta de madera, avellanas, almendras, nueces y hasta frutas, es algo que te deja queriendo más. Esa sensación amarga que nunca cansa. Ese es el gusto que se siente cuando ves la cara de satisfacción de alguien, repasando la lengua por el paladar cuando se han tomado un buen café.

TACTO. Evidentemente, un café transmite temperatura. Pero no sólo calor, también puede ser un café frío, un choque total a lo que tenemos concebido, cosa que nos hacen ir más allá. Un buen espresso debe sentirse en su temperatura. Al acercar la taza a la boca sentir el labio grueso de la misma , sentir que se está vaciando y pesa menos, sentir que está espeso, cosa que llama a ver el color, el sabor, y el mismo color de la crema.

OLFATO. Por último, y no por haberlo olvidado, el olfato. Es impactante el olor del café recién molido: intenso. Es como los amaneceres: si esperas mucho te lo pierdes. Sólo es un instante; después de unos segundos, deja de estar recién molido. Es simplemente café. El olor casi quemado de un espresso no se compara a todo el olor que deja un café colao. Llena la casa, huele a familia, huele a Venezuela. Ese es el olor que nos retrocede a nuestra infancia y a miles de tradiciones.

Como barista, el ritual del café involucra más de un sentido y todos al mismo tiempo. Mientras los sentidos van tomando cada uno su respectivo lugar, aguardando para entrar en escena. Aguardando por esa explosión de aromas, olores, sensaciones, sonidos, texturas, temperaturas y sabores.
Los invito que la próxima vez que vayan a un tomarse un café en algún sitio, se paren frente a la máquina de espresso. Óiganla rugir, vean como baja la crema del café, huelan el café recién molido, toquen la taza y la cucharita, saboreen en plenitud (así este quemado) , y luego me cuentan si después de ese momento volverán a tomar café con un solo sentido
Una sensación plena, integral, de otro nivel

miércoles, 6 de octubre de 2010

La Magia de un Cafe espresso

Este artículo lo escribi ayer para El Gpourmet Urbano, se los remito a Uds.

Todos, alguna vez en la vida, hemos asistido a catas de vino, prosecco, champagne, whisky, ron, incluso una vez me llevaron a una de agua mineral. Me parece súper interesante saber cómo cada producto, lleva su propio protocolo, manera de prepararlo y servirlo.
El café, no se queda atrás, hay tanto detalles, tantas condiciones que controlar para un buen café espresso, que de verdad vale la pena tomar estas líneas para disfrutar de eso.
En Italia, el espresso, ya es parte de la cultura, hablar de café, va directamente relacionado a hablar de tradición italiana. El bar italiano (que contrariamente a lo que pensamos, no es un expendio de licores) es un sitio para tomar café, un sitio para pasar caminando, entrar, pedir UN CAFFE PER PIACERE, sorber ese café cremoso recién preparado, y seguir en la cotidianidad. Es un sitio de encuentro, un sitio que te detiene en el tiempo por unos segundos, el sonido ensordecedor de centenares de tazas golpeando sobre el tope de mármol de la barra. Las cucharillas haciendo su trabajo con el azúcar, el sonido estridente de los molinos de café en funcionamiento, las maquinas de café espresso respirando y sacando café tras café. El sonido de las lancetas montando la leche. Pero también es un sitio donde el aroma de café recién molido es mágico. Pensar que de ese grano perfectamente tostado, sale una bebida tan densa como el espresso, es mágico. Tal vez lo más emocionante de un bar italiano, es que el mundo se detiene, las tertulias mezcladas con el ruido de las tazas, no te permiten sino centrarte en tu espresso, tómalo y sigues. Es parte del día a día.
Hable casi con añoranza de los bares italianos, trabajo una temporada en un bar en milan, y de verdad que la exigencia es tremenda, puntualidad, vestimenta, pero más que nada, la calidad del producto. En una mañana de semana, desde las 7 de la mañana, hasta las 11, preparábamos no menos de 350 caffe, entre capuccinos, espressos y macchiatos. Una locura. El lenguaje entre nosotros eran solo gritos, ya que no nos oíamos por el sonido de los molinos trabajando constantemente.  Café y más café. La máquina SPAZZIALE que teníamos jamás se quejaba, siempre impecable.
Y fue precisamente allí, que aprendí que cuando quieres que alguien aprecie bien tu espresso, debes servir primero un vaso de agua con gas, para lavar el paladar, prueben hacer esto. Vale la pena.
Todos en Italia tienen su bar favorito, bien sea porque les queda de pasada, o porque usan la marca de café más les agrada, porque ellos mismos tuestan su propio café, porque lo preparan excelente,  porque tienen buenos cornetos, o sencillamente, porque les gusta el trabajo del barista que les sirve el café. Muchos bares se las ingenian para crear fidelidad y retorno del cliente, algunos diseñan tarjetas prepagadas de combos de desayuno, el típico corneto con un café. Otros ofrecen algo de comida diferente y preparan sus propios dulces, y los más humildes, y honestos, sencillamente se dedican a preparar buen café.
El término barista, surge precisamente de ahí, el que maneja el bar. El encargado de hacerte un buen caffe. Un buen capuccino, y otras bebidas relacionadas al café. Y Yo, como barista, quiero compartir con todo el público de El Gourmet Urbano, las condiciones para un espresso perfecto.
Según en ISTITUTO NAZIONALE ESPRESSO ITALIANO, un espresso CERTIFICADO, debe ser de 25ml, coronado con una crema consistente y fina entre color avellana y marrón oscuro, y con muchos reflejos brillantes. El aroma debe ser rico, e intenso de flores, fruta, chocolate y pan tostado. Debe tener mucho cuerpo y suavidad aterciopelada en boca, y un balance entre ácido y amargo. Jamás astringente.
El concepto básico de una máquina de café espresso, es mucha presión, en poco tiempo, es por eso que la máquina debe estar bien calibrada, sin pérdida de presión ni de agua. Y ajustada a la temperatura correcta. Es parte del trabajo de un barista. Operar la máquina. Seleccionar el grano, molerlo. Hay otros tipos de extracción de café, por gravedad, goteo, etc. Pero el método espresso, es el más rápido, por eso espresso, y el que más aprovecha la textura y color del café.
Comenzando desde el grano, necesitamos un grano maduro, jamás granos verdes, ya que estos hacen de la “miscela” una mezcla muy acida. Los granos deben de ser uniformes unos con respecto a los otros. Y el tostado, debe hacerse de una manera lenta, no más de 14 minutos. Como resultado, al grano se le saca la esencia y el brillo necesario, cosa que redunda en la crema del espresso. Un café tostado “claro” no tiene tanto potencial para un espresso, es mejor para una prensa francesa, o una greca.
Segundo paso, el molido. Lo recomendable es el café recién molido, recordemos que es un producto de la naturaleza, está vivo, sigue respirando,emanando co2, y al estar recién molido, se aprovechan todos sus aromas y propiedades. La textura del café molido para espresso, debe parecer harina, lo más fino posible. Tampoco hay que exagerar, porque después la máquina de espresso trabaja forzada, y quema el café, o bien sale frio. El grado de molienda lo determina el barista, ya que no todos los molinos trabajan igual. Y  hay que hacer un match entre la máquina, molino, y hombre. Hoy en día hay gran variedad de molinos, de todas las marcas, aunque generalmente los fabricantes de cafeteras también desarrollan su línea de molinos. Hay unos con una membrana automática que se activa cada vez que baja la cantidad de café molido en el depósito. Esto permite que en un ambiente muy estresante de un bar, el barista solo se dedique a preparar café y no debe estar pendiente de la reserva de café molido. Hay modelos más tradicionales para la casa, el clásico de manivelas, y hoy en día, hay unos de aspas, que hacen un buen trabajo para pequeñas dosis de café.
La dosis ideal para cada espresso, es de entre 6 a 8 gramos por servicio de espresso. Yo particularmente, uso la media, 7 gramos por cada espresso. Esto lo determina cada barista de acuerdo al molino y la potencia de la maquina. Al igual que los expertos enólogos, hay que confiar en el gusto del barista, para saber si prepara un buen café. Y si te gusta ese café, te haces fiel a ese sabor. Este café debe extraerse por no más de 25 segundos. Más de allí, pasa demasiada agua a la preparación, y menos de eso, no se saca la crema deseada. Si el café está molido muy finito, pues el agua corre muy lentamente, sale el café demasiado lento, y frio. Por el contrario si está demasiado grueso, el agua corre muy rápido, con lo cual, no se le extrae crema, y sale un café demasiado aguado. Para cada tipo de cafe hay una molienda y un nivel de tostado adecuado.
También es importante la presión que se le dé al café una vez que está en el filtro, un proceso de “tamponaggio” (compactación), con una prensita ideada del tamaño del filtro, de manera que el café quede uniforme y bien presionado. Debe estar bien compacto, para que el agua corra uniformemente. Yo uso una de acero, muy pesada, que demás, te da seguridad de que queda perfecto.
Algo importante, la borra se usa UNA SOLA VEZ, es pecado reutlizarla, primero, ya no es café molido, es otra cosa lo queda en el filtro de la cafetera, por lo tanto, no hay manera que salga otro espresso. A más de uno le habrán servido un café de “segunda mano”, ya que los locales comerciales deben de sacar provecho lo más posible, pero aquí no estamos para sacar costos, sino para hablar de calidad. Del deber ser, de un buen café.
En una maquina de café espresso, es IMPOSIBLE, preparar un guayoyo, no queda bien, y un buen guayoyo, necesita de otras técnicas, de las que hablaremos en otra oportunidad.
Los invito a tomar un espresso en cualquier sitio, y verán, que muy pocas veces, la crema del café es uniforme, si es que hay presencia de crema. Normalmente te sirven algo de color oscuro que creen que es café, y que espresso significa cerrero, un café muy cargado. Esto pasa, porque el barista, o el adolescente que tienen tras la barra, está quemando el café, paso demasiado vapor de agua, no purgo la maquina, reutilizó la borra del café, y por ultimo, sip, están usando café mal tostado y mal molido. Es tan sencillo, pero no le dan importancia.
Otro factor vital, es la calidad del agua, la misma debe de ser filtrada de la mayor pureza posible. No solo que le altera el sabor al café, sino que además el agua trae ciertas impurezas, como el cal, que al hacer contacto con las tuberías calientes de la caldera y el grupo de la máquina, se quedan adheridas a las paredes, provocando que merme la cantidad y la calidad del agua que pasa al café. Este factor se corrige colocando unos filtros especiales a la entrada hidráulica del agua (en caso de maquinas industriales) o colocando unas pastillas que remueven el cal (esto para las maquinas que podemos tener en casa, es un ablandador basado en resina de intercambio iónico que puede ser regenerado generalmente con cloruro de sodio)
Por su parte, el agua de la caldera en la maquina, jamás debe estar hirviendo, por lo general tienen una resistencia que no permite que supere la temperatura ideal de entre 80 y 90 grados C. Mas de esa temperatura, el café sale quemado y menos de eso, sale frio ya que el agua pierde inmediatamente presión al salir.
Por lo general, el primer café del día no es precisamente el mejor. La maquina necesita su puesta a punto, la temperatura ideal, que la presión recorra toda la máquina, y después de sacar varios café, llego el momento de tomar la primera taza. Estos son trucos que uno como apasionado aprende de la práctica pero si el dueño del local, te ve botando 5 espressos diarios, te metes en tremendo problema. En Italia es súper común, ¿y quieren un secreto? Con esos café que salieron un poco malos, de prueba, los metes en hieleras, y haces cubitos de café. Esto servirá para preparaciones tipo frapuccino. Una receta interesante y refrescante, que tengo pendiente de compartir con Uds.
Y hablando de taza, la misma debe ser de cerámica, labio grueso, y debe estar caliente, esto ayuda a mantener la temperatura del café, además que hace más agradable la sensación. Las maquinas espresso de hoy día, desde la más pequeña a la más grande, tienen un calienta tazas en la parte superior, que facilita mucho las cosas. Si no lo tienen disponible, les aconsejo verter un poco de agua caliente en las tazas, esperar unos segundos, descartar el agua, y secar la taza. Así que solucionado el tema de la taza y ya está lista para recibir el espresso. Es una dupla que debe tratarse con respeto, lo mismo que una buena copa de cristal para el vino. Hoy en día hay tazas que están hechas con materiales aislantes, de manera que por dentro mantienen la temperatura, y por fuera, no te quemas.
Hay muchas formas de tazas, desde las más decoradas, adornadas y diseñadas por renombradas figuras de la arquitectura universal, pero lo mejor de la taza, es lo que lleva por dentro. Particularmente soy un coleccionista empedernido de tazas, desde mi equipo favorito di calcio, hasta algunas con labios de oro, cada vez que viajo lleno las maletas con tazas espectaculares; pero estoy claro que con esas, no me tomo un buen café. Prefiero las mías alargadas blancas, que además, las blancas son las que te permiten ver el color de la crema y la textura. Cuando terminas de tomarlo, debe quedar la taza completamente teñida de crema color avellana. Eso es indicio de que por ahí paso un buen café. Y los invito a experimentar, el tiempo que tarda en desaparecer la crema de esa taza. Prácticamente  nunca, solo necesita lavarse para que se vaya. Otro sinónimo de que por allí pasó un buen espresso.
En cuanto a cómo tomarlo, es un pecado capital tomar un espresso con azúcar, si está bien preparado, por un buen barista, y es un buen café. Debe tomarse SOLO, sin azúcar, nada que le moleste el balance perfecto a la “miscela”. Un café de calidad, no debe resultar amargo, ni acido, ni dulce. Debe tener un equilibrio perfecto. Comprendo que para muchos, esta idea les puede resultar una agresión grave al paladar. Es cuestión de costumbre, hay que intentarlo, es la única manera de sentir la complejidad del tostado, de la madurez del grano, y la mano del barista.
Una vez que se acostumbren a tomar un buen espresso sin azúcar, la tarea es más fácil, además que el retrogusto que deja, es impresionante. Un café bien tostado, bien molido y perfectamente preparado, te deja un sabor en todo el paladra, después de un par de horas. Para mi, es algo adictivo, no hay nada que supere el impacto de un buen espresso. He llegado a tomarme hasta 15 espressos diarios. Es mi favorito, es el que me hace soñar, además, que es la base de cualquier preparación de un barista. Para capucinos, machiatos, caffe freddo. En fin, hay una ciencia detrás del espresso.
Ya perdí la cuenta de la cantidad de detalles para poder decir que tomamos un espresso certificado, y como yo digo siempre, entendiendo un par de cosas, y con una noción mínima, pues no es gran ciencia. Solo pretendo que seamos exigentes con los locales donde tomamos café, que se cumplan las normas, que a la larga redundan en calidad y buen servicio.
Deberíamos trabajar, todos los apasionados del café, para que en cualquier local que vayamos, nos sirvan un espresso certificado, que no esté quemado, que no esté acido. Es algo tan sencillo, y mira que cualquier local tiene una maquina espresso, que vale una millonada, pero no la saben aprovechar.
El ideal sería que todos los amantes del café, tuviéramos una cafetera espresso en la casa, con un molinillo, y comprar café en granos. Evidentemente, ya es cuestión de presupuesto, muchas veces optamos por una prensa francesa a cambio de una espresso, y compramos café molido para sustituir el molinillo. Pero hay maneras de tomar buen café en casa, sin mucha inversión económica.
Las grecas son buenas cafeteras, lo mismos que las prensas francesas, y como estas no tienen vaporizador, fácil, opción uno, te compras estos aparaticos a baterías para batir la leche, uno que tiene aspas. O más fácil aún, metes la leche en la batidora. Sale CANTIDADES INDUSTRIALES de espuma, así que no hay excusa para no tomar buen café. Salud y vida, ese es mi lema para brindar con café.
Hasta la próxima

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Historias tras una maquina de cafe. Parte 1. Las Primeras comuniones

Mi pasión por el café, me ha llevado a realizar cosas insólitas para algunos...

Decidí sacarle la rentabilidad a esto, y comencé un negocio de alquilar estaciones de café para eventos. La cosa en verdad ha sido interesante. Implica muchas cosas, traslado de una maquina. El molino. Leche entera. Leche descremada. Azúcar. Splenda. Canela y chocolate en polvo. Vasos grandes. Vasos pequeños. removedores.  Mesa de trabajo. Caja con te e infusiones. Manteles. Delantales. Uffff. Uno termina cansado, y aun no he preparado el primer café.

Al momento de montar la estación, llega la SEÑORA de la casa, por supuesto, la dueña de la fiesta. YO, (con sonrisa amable, sabiendome halagado x la contratacion, y feliz de preparar café para tanta gente) "buenas tardes Señora, mi nombre es Pietro Carbone, Ud me contrato para el servicio de cafe en esta comunión, estoy a sus ordenes. Le puedo ofrecer un cafe para q lo pruebe mientras llegan sus invitados?" ELLA (maquillada, peinadisima, elegantemente vestida, tacones altos y vestido largo) "mijo, lo que necesito es un trago. Llevo la noche entera dando carreras y lo que quiero es una champañita..."

Strike 1. Me molesta que me rechacen un café. Pero cada quien es libre.... tal vez yo tampoco despreciaría una copa de buen prosecco

Son las 3.00 pm. Comienza a llegar la invitación... Llega un señor con una cara de atropellado de camión... hacemos contacto visual, deja a la esposa a medio camino y se acerca a mi estación "compadre, dame un negrito bien cargao, q lo que vengo es enratonao..."  Pues no queda otra que poner a funcionar la maquina, y saco el primer espresso de la tarde. Para eso me contrataron. El Señor lo prueba "ujummmmm-. eso si esta fuerte pana, echale un poco mas de agua"

Strike 2... Un café espresso, es fuerte. No me lo pediste fuerte? Pues fuerte guayoyo cerrero, entonces ya tenemos otro concepto de lo que es un café fuerte.

A eso de las 5.30 pm. se acerca a mi estación (ya vuelta leña, desordenada, ya que la gente la deja llena de sobres de azucar, splenda y TODO lo tocan) la prima comulgante. Creo que a esa niñita no había que darle la primera comunión, sino un par de nalgadas. Ya a esa hora, el vestido blanco, paso a ser un chiste. Algo muy parecido al santo sudario de Turin, con impresiones de los clavos de cristo, y demás.

Pues este engendro me dice " mi mama me dijo que esta fiesta es mía, así que puedo hacer lo que me de la gana" YO, tratando de mantener la calma " dime, que te ofrezco" ELLA " un chocolate caliente" (esto me lo decia, mientras agarraba un sobre de te de jamaica, lo abria, y lo colocaba dentro de un vaso de coca cola)

Por supuesto, le preprare su choclate, viendo con asco lo que hacia con la coca cola

5.45 pm. Vuelve la niñita, bañada en coca cola "quiero otro chocolate" Como no... se lo preparo con gusto

5.46. La misma niña "quiero 2 chocolates calientes, uno para mi, y otro para mi amiguita" En realidad me importa muy poco lo que haga con los chocolates, solo que me preocupa que se enferme la niñita.

5.50. Adivinen quien? La misma niñita, pero con un tequeño en la mano... "quiero otro chocolate" Oye niña, con gusto, pero creo que te va a doler la barriguita. Eso te va a dar diarrea. Ella " Mi mama me dijo...." No la deje hablar, y le servi el otro chocolate, esperando que le diera una de aquellas diarreas eternas, por malcriada.

6.00 Q vaina, sip, se boto encima el ultimo chocolate, se quemo (bien hecho) pero venia por otro, y su respectivo tequeño. Salgo del otro lado, dejo mi maquina, ya era hora de apagar, y le digo. "mi amor... creo que tas a setir mal, no tomes mas que duele la barriga". Ella, la misma cantaleta. No me quedo otro que servirle,  apagar, y recoger corriendo, no vaya a ser q me denunciaran con la LOPNA x haber intoxicado a la carajita.


Strike 3-

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