los invito a leer mi libro Pasión por El Café. Editado por Libros El Nacional
Mostrando entradas con la etiqueta barra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta barra. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de febrero de 2012

Un macchiato por favor

 

DSCF8570

Cada vez que alguien se acerca a mi barra, bien sea en mi tienda, en mis cursos de Barismo, o en alguna estación de café, y me pide un macchiato, comienzan los problemas.

Dejo lo que estoy haciendo, incluso si estoy preparando café, y salgo de la barra, y lo primero que hago es verle los zapatos a la persona que me pidió el macchiato. Si son italianos, de alguna prestigiosa marca, o por lo menos si están de moda.

Acto seguido le pido el pasaporte, así mismo, con identidad y demás, para comprobar que ha viajado alguna vez a Italia, y sabe lo que es un macchiato.

Macchiato, traducido al español, quiere decir en italiano, “manchado”, es decir, un café manchado. Es un espresso, “manchado” con tres o cuatro cucharadas de leche montada (la espumita, como diríamos aquí)

Por lo general, las personas que me han pedido “un macchiato ahí”, no entienden el termino de la palabra, ni su preparación perfecta. Generalmente, esperan un marrón pequeño, pues eso es otra cosa, no se escribe, ni sabe igual.

El sabor del macchiato es muy fuerte, ya que mantiene la intensidad del espresso, pero coronado con la acidez de la crema de la leche.

Espero que disfruten su macchiato, como debe ser.

Hasta la próxima

Café y Vida!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

El Cafe con los 5 sentidos

Es difícil para mí definir cuál de los 5 sentidos es más importante a la hora del ritual del café. Son miles de procesos que involucran, de una manera integral, todos nuestros sistemas. No me considero una persona con capacidades sensoriales avanzadas, pero voy a tratar de explicarles cómo actúan mis 5 sentidos a la hora del café. Sin pretender que éste sea un orden perfecto, comenzaré al azar, ya que todos se involucran al mismo tiempo.
 
VISTA. Los invito a ver un puño de café recién tostado, el brillo que tiene, esa apariencia húmeda, el color marrón intenso y las formas parejas de los granos. También me encanta ver el proceso de tostado en sí: ver como la máquina espresso trabaja mientras el café color marrón con vetas de tonos oscuros llena la taza. Ver la crema que deja en la taza blanca y perfecta; ver, después de haberlo tomado cómo queda la estela de la crema; y por último, ver la cara de satisfacción de la persona que lo probó mientras dice: “esto sí es un buen café”

OIDO. Aunque parezca el más difícil de entender en cuanto al café, creo que es uno de los que más disfruto. El sonido estridente del molino, el ruido de la máquina de espresso cuando termina de preparar el café, el sonido de las lancetas haciendo remolinos y calentando la leche para capuccino en la jarra de acero. El sonido casi imperceptible del goteo del café en la taza. El sonido de las tazas contra la barra de mármol y las cucharillas chocando. El sonido de cada quien cuando terminó de tomarse un espresso, el de la lengua en el paladar que acompaña la cara de satisfacción.

GUSTO. Evidentemente al ser el café una bebida, el gusto es el sentido más notorio a la hora de tomarlo. Ese sabor entre amargo, dulce, ácido y astringente que deja un buen café, es incomparable. Pero a mi parecer, el sabor que deja el primer espresso no se compara con el retrogusto que queda al rato de haberlo tomado. Esa conjunción perfecta de madera, avellanas, almendras, nueces y hasta frutas, es algo que te deja queriendo más. Esa sensación amarga que nunca cansa. Ese es el gusto que se siente cuando ves la cara de satisfacción de alguien, repasando la lengua por el paladar cuando se han tomado un buen café.

TACTO. Evidentemente, un café transmite temperatura. Pero no sólo calor, también puede ser un café frío, un choque total a lo que tenemos concebido, cosa que nos hacen ir más allá. Un buen espresso debe sentirse en su temperatura. Al acercar la taza a la boca sentir el labio grueso de la misma , sentir que se está vaciando y pesa menos, sentir que está espeso, cosa que llama a ver el color, el sabor, y el mismo color de la crema.

OLFATO. Por último, y no por haberlo olvidado, el olfato. Es impactante el olor del café recién molido: intenso. Es como los amaneceres: si esperas mucho te lo pierdes. Sólo es un instante; después de unos segundos, deja de estar recién molido. Es simplemente café. El olor casi quemado de un espresso no se compara a todo el olor que deja un café colao. Llena la casa, huele a familia, huele a Venezuela. Ese es el olor que nos retrocede a nuestra infancia y a miles de tradiciones.

Como barista, el ritual del café involucra más de un sentido y todos al mismo tiempo. Mientras los sentidos van tomando cada uno su respectivo lugar, aguardando para entrar en escena. Aguardando por esa explosión de aromas, olores, sensaciones, sonidos, texturas, temperaturas y sabores.
Los invito que la próxima vez que vayan a un tomarse un café en algún sitio, se paren frente a la máquina de espresso. Óiganla rugir, vean como baja la crema del café, huelan el café recién molido, toquen la taza y la cucharita, saboreen en plenitud (así este quemado) , y luego me cuentan si después de ese momento volverán a tomar café con un solo sentido
Una sensación plena, integral, de otro nivel

miércoles, 29 de septiembre de 2010

HISTORIAS TRAS UNA MAQUINA DE CAFE. PARTE 2. MI BARRA EN NINO CARBONE

Antes que nada, quiero agradecerles a todos por sus comentarios en mi blog, en los post que he hecho, y los que me han llegado de manera personal y vía twitter. La verdad que es muy inspirador sentarse a escribir, nada más que lo que pasa día a día tras una máquina de café.

En esta oportunidad, voy a relatar las experiencias en mi lugar de trabajo eterno, en Nino Carbone Boutique. En realidad, soy Lic en Administración, con una maestría en finanzas, que me he dedicado a vender ropa(negocio de la familia) y que por carambola, me apasioné con el café.

En esta barra he experimentado de todo, café bueno, café malo, hasta que por fin decidí hacer mi propio tostado, y dejarme de cuentos, de manera que lo que ofrezca a los clientes  y amigos, sea realmente bueno. Me he convertido en un sensor, saben que si les recomiendo algo, es bueno. Eso me satisface mucho.

Me han sucedido cosas insólitas. Una vez recuerdo una señora que me acepto un café por pena, y resulta que no tomaba café, pero luego, me confeso, que lo veía tan bueno, y que yo le ponía tanta pasión,  que quería que le preparara un capuccino con "dibujitos". Pues con los ojos también se come, así decía mi abuela. Bienvenida sea la gente así.

Y hablando de dibujitos. Una vez estaba corriendo porque teníamos demasiada gente en la tienda, y me fajé a preparar café, por supuesto, había damas y caballeros, y resulta que me piden 4 espresos y un capuccino, y es ahí cuando se me sale la vena romántica italiana, y digo yo... "me voy a lucir", hago los espressos, y en el momento de montar la leche para el capuccino, se me ocurre: un corazón y quedo como rey. La empleada de la tienda sube y los sirve, y cuando viene de regreso me dice: "El señor manda a decir que muy bueno el café, pero que no entiende lo del corazón en el café..."  DIOS, trágame tierra. Nunca imagine que justo él, quería un capuccino, de ahí en adelante siempre pregunto "para quien es este café?"

Una vez, sí la pegue, era para una dama, y se me molesto el esposo "tu estas tratando de enamorar a mi mujer?" Pana, definitivamente para preparar café hay que ser vidente, psicólogo, y PTJ, para saber los antecedentes penales de cada quien, y no herir susceptibilidades... He decidido de un tiempo para acá, solo hacer figuras "unisex", y ya Uds saben a lo que me refiero.

También me ha pasado de clientes, que descaradamente entran por la puerta: "Pietro esta?.."  Salgo corriendo, epaaaa, como estás, y el, sin pena alguna, "vengo a ahorrarme 10Bs, regálame un café.."
Eso se puede llamar fidelidad, más que mezquindad. El tipo sencillamente se paró de la mesa, para venir a tomar café en mi tienda porque sabe que es bueno, y es el espresso que le gusta. Me siento halagado-

Genial son los niñitos, se quieren meter de cabeza en la jarra de la leche, porque creen que el capuccino que le hice a su mami, lo pinte con un lápiz de leche... que ternura.

El café, al igual que muchas otras bebidas e infusiones, lo mismo que ciertas comidas, olores y sabores, nos transportan a nuestra infancia, nos tocan la fibra, Yo me apasione ya tarde, pero sucede, que muchas de las personas que se sientan en mi barra, se transportan a otra época, cierran los ojos, y recuerdan esa tarde con los nonnos (si son italianos), por el sabor fuerte del café italiano. En estos días, una pareja de amigos que conocí por twitter, vinieron a tomar café, y les prepare uno en prensa frnacesa, con canela, ella, me desconcertó con el comentario "... este café me sabe a navidad..."

Wao, que impresión, me quede bloqueado, como algo tan oscuro y tinto como el café puede recordar a algo tan puro y blanco como la navidad... ? Resulta que su mama prepara unos dulces en navidad, que llevan canela.

Son muchos los sentimientos y las pasiones que se desatan con un buen café... pronto las seguiré compartiendo con Uds. Y gracias por su fidelidad.

CAFE Y VIDA

Vistas de página en total

Entradas populares